Riesgos del verano

 
 
 

 
 
 

Cuando llega el verano las salidas al campo son más frecuentes. A su vez la lucha contra la proliferación de ciertas especies animales (por ejemplo, las ratas) a través de venenos puede ocasionar intoxicaciones. Asimismo el exceso de calor puede alterar el equilibrio fisiológico del perro.

   
 

 

   
 

 INTOXICACIONES
   Plomo
     

La más frecuente es la intoxicación por plomo, que al ser un metal posee muy poca capacidad de solubilidad en el aparato intestinal. Su ingestión a bajas dosis de manera constante y una sola ingestión pero de gran cantidad de plomo tienen los mismos efectos. El material de uso común al que pueden tener acceso y que posea plomo es la pintura.

Los síntomas son depresión, se muestra triste y decaída; convulsiones generales y aumento de la velocidad de parpadeo; puede aumentar la temperatura corporal; acelerarse el pulso; respiración superficial y rápida. Si la ingestión ha sido prolongada en el tiempo, lo más normal es que padezca anemia. Los órganos más afectados suelen ser el hígado, los riñones y el cerebro.

El tratamiento consiste en la administración de productos que se unan a las partículas de plomo que se encuentran todavía en el aparato digestivo y evitar en lo posible que penetren en el flujo sanguíneo, así como la administración de sueroterapia y de medicamentos que eviten los síntomas secundarios propios de una intoxicación.

       
   Raticidas
     

Es menos frecuente la intoxicación por ingestión de raticidas, cuyo componente venenoso es la estricnina. Sus síntomas se desencadenan unas dos horas después de haberse ingerido.

Los primeros síntomas son nerviosismo y respiración acelerada; posteriormente, convulsiones generales, y en caso de que no se intervenga a tiempo, la muerte por asfixia por dos tipos de parálisis: muscular y medular.

El tratamiento más efectivo es el lavado gástrico y la inducción al vómito. Como el período medio de eliminación de la estricnina es de diez horas, unas vez transcurridas veinte y con el tratamiento adecuado se puede considerar que el animal está fuera de peligro.

Otro tipo de producto tóxico que se utiliza para luchar contra los roedores es la warfarina, cuyo principal síntoma es que provoca hemorragias por todo el cuerpo: gástricas, nasales, cutáneas... En el tratamiento hay que considerar la administración de productos que detengan las hemorragias, por ejemplo, vitamina K, e incluso una transfusión de sangre.

       
   Insecticidas
     

Los productos tóxicos destinados a la eliminación de insectos son muy variados, pero algunos pueden producir lesiones neuromusculares que comienzan en la cara y se extienden por todo el cuerpo. Pueden aparecer convulsiones, salivación excesiva, posturas extrañas, incontinencia y quejidos de todo tipo.

El mejor tratamiento es la administración de suero intravenoso y medicamentos destinados a combatir los síntomas secundarios.

Existen en el mercado productos a base de organofosforados cuya principal función es desinsectar las plantas. Estos productos pueden producir salivación excesiva, dolor abdominal, incoordinación motora, diarrea y convulsiones. Sus síntomas pueden aparecer en unos minutos o transcurridos varios días. En caso de que se produjera la parálisis del centro respiratorio el desenlace sería fatal. Su tratamiento es a base de sulfato de atropina, aunque se debe administrar con extremada precaución ya que posee múltiples efectos secundarios.

       
 

 PICADURAS DE SERPIENTE
     

La especie más frecuente es la víbora. La gravedad de una mordedura de serpiente está en función del lugar donde haya clavado los colmillos, de la cantidad de veneno y del peso del cuerpo. Como es lógico, cuando esto sucede el veterinario está a cierta distancia, por lo que hay que actuar rápida y correctamente. Lo primero es pelar la zona cercana a las heridas causadas por los colmillos, hacer unas incisiones sobre ellas en forma de cruz y unos cortes adicionales por encima de la herida para que se extienda la menor cantidad de veneno posible. En caso de que la mordedura fuera en un miembro, se practicará un torniquete que puede ser continuo si se va a administrar el antiveneno antes de una hora; en caso contrario, habrá que aflojarlo cada quince minutos durante dos minutos. En caso de que se disponga de un glucocorticoide se puede administrar, ya que facilita la recuperación del animal a pesar de no tener una función curativa contra el veneno y sus síntomas.

       
 

 GOLPE DE CALOR
     

El golpe de calor es la subida de la temperatura corporal por encima de ciertos valores considerados críticos (42,3 grados) debido a causas no patógenas. Este aumento de la temperatura produce muerte celular generalizada, la desnaturalización de proteínas, enzimas y membranas celulares, lo que produce la muerte en pocas horas.

Esta lesión es relativamente frecuente en latitudes donde en algún momento del año se producen temperaturas elevadas, por ejemplo, el verano en España. Sin embargo, la pueden producir la epilepsia, el tétanos o reacciones frente a la anestesia.

Hay algunas características que pueden actuar como factores de riesgo frente al golpe de calor, por ejemplo, la edad avanzada, escasa aclimatación al calor, administración de medicamentos que influyan en el equilibrio de la temperatura corporal, carencia de agua, obesidad, pelaje espeso y enfermedades cardíacas, respiratorias o neurológicas.

Los síntomas más comunes son el exceso de salivación y jadeo intenso y anormal. Si no tiene posibilidad de hidratarse, las mucosas adoptan una coloración azul, síntoma de falta de oxigenación de los tejidos; aumenta su frecuencia respiratoria y aumentan las posibilidades de vómitos y diarreas, a veces de tipo hemorrágico. De no intervenir inmediatamente se puede desencadenar un estado límite que llegue a producir un paro respiratorio y cardíaco.

Para tratar convenientemente un golpe de calor se puede humedecer el pelo del perro y aplicar alcohol en las almohadillas, ingles y axilas, hasta que la temperatura sea de 37 grados. Es muy importante no administrar ningún antipirético (medicamento que reduce la temperatura) porque además de no ser útiles en estos casos pueden producir efectos contrarios y empeorar la situación.

       
   Atención
     

En caso de intoxicación es muy adecuado proporcionar al perro carbón activado (de venta en farmacias) puesto que esta sustancia se asocia con el tóxico, de modo que no llega al tracto intestinal; de esta forma se impide que la concentración en sangre del veneno sea menor.

Si el lugar donde vivimos tiene un verano muy caluroso no se debe dejar al animal dentro del coche a pleno sol y con las ventanillas subidas, porque el aumento de la temperatura en el interior de vehículo puede desencadenar un golpe de calor en el perro de consecuencias irreparables.